Muchas fotos de barcos. Porque acá hay muchos, de todos los tamaños, de todas las formas.
Ahora muchos se están yendo, porque no les gusta el vacio que queda en esta ciudad cuando termina el verano. De hecho una de las empresas que tienen barcos acá se llama Sunseekers, que no es otra cosa que buscadores de sol.
Ahora muchos se están yendo, porque no les gusta el vacio que queda en esta ciudad cuando termina el verano. De hecho una de las empresas que tienen barcos acá se llama Sunseekers, que no es otra cosa que buscadores de sol.
Los barcos son jodones. Se la dan de pacíficos, solamente porque pueden estar desprovistos de contacto terrestre, en perfecta autonomia. A más pomposos, más autonómicos, y más lujosos... pero les gusta la joda, les espanta el silencio.
No hablo del silencio de una cancion que habla del silencio, ni del silencio del vaiven del mar, sinó el silencio más turro. El silencio de la rutina. El silencio que no amortigua la angustiosa sensacion sartreana de la existencia.
Estos barcos pomposos, no soportan ese silencio de pueblo, necesitan llenar sus arcas de emociones, no importa si fugaces o supuestamente profundas, las necesitan. Necesitan de los viajes, de las bolsas de prada, de las canciones que hablan del silencio, de sus cuentas corrientes para que les pague el capricho del sol. Necesitan, porque ya no saben como volver a gritar eureka, como la gallinita.
Despues están los otros barcos, pero de esos no hablo, porque los respeto mucho muchisimo. Son como el Pomelo Rocker que nunca tuvo el mediterraneo.
